Nuestra historia.

RAÍCES HISTÓRICAS DE LA CONGREGACIÓN DE LAS HERMANAS MARCELINAS

Monseñor Luis Biraghi.

Al inicio el siglo XIX el continente europeo se encontraba aún en un proceso de transición ante los cambios propuestos por la Revolución Francesa. El movimiento de la Ilustración influía también fuertemente en la sociedad europea, defendiendo el progreso de la humanidad a través del racionalismo.

Políticamente la mayor parte de Europa era muy inestable ante la caída de algunas monarquías y la invasión y dominio de algunos Estados hacia otros, como el caso del norte de Italia que fue invadido  y dominado por los austriacos.

Para el joven sacerdote Luis Biraghi nada de esto pasaba desapercibido, ya que era un hombre profundamente sensible que hacía suyas las necesidades de su tiempo. Mientras se desempeñaba como confesor de los jóvenes del Seminario Mayor de Milán, captó la fuerza e influencia del racionalismo ilustrado y de las nuevas ideologías, muchas veces desvinculadas de la fe. Se daba cuenta que el sistema educativo se desintegraba afectado por estas nuevas ideas y que pretendían difundir en las escuelas con el pretexto de que la juventud tuviera acceso al nuevo modo de pensar.

Con todo esto, Monseñor Biraghi maduró la idea de fundar una congregación que se ocupara principalmente, de la formación intelectual y religiosa de la juventud femenina. Reconocía que una nueva clase social, la burguesía, estaba naciendo e intuyó la urgente necesidad de formar mujeres capaces de ser esposas y madres a la altura de las necesidades del tiempo que les correspondía vivir.

Fachada del Seminario Mayor de Milan donde Luis Biraghi fue Director Espiritual

A pesar de contar con numerosas actividades, la pena que Biraghi probaba ante el deterioro que sufría la educación, le impulsó a fundar la ya mencionada Congregación religiosa femenina que se dedicara a la educación de las jóvenes de la naciente burguesía. Sabía muy bien que este nuevo proyecto comportaba grandes sacrificios,  pero la urgencia de responder a esta necesidad de su tiempo era muy fuerte en él, así que en un profundo momento de oración, delante de la Virgen en el santuario de  Santa María de los Dolores en Cernusco  sintió la fuerza y la certeza de que esta obra agradaría a Dios y la bendeciría.

La Divina Providencia puso en su camino a Marina Videmari, joven emprendedora quien aceptó la propuesta de iniciar la nueva congregación y así, después de años de preparación, junto con otras jóvenes, el 22 de septiembre de 1838, se inició en la misma ciudad de Cernusco, con una pequeña comunidad, la vida de las Hermanas de Santa Marcelina

Desde aquel ahora lejano día, la Congregación se ha extendido en tres continentes.

VIDA DE MONSEÑOR LUIS BIRAGHI

El 2 de noviembre de 1801, nace en Vignate, cerca de Milán, en el norte de Italia.

Siendo muy joven, Luis Biraghi se sintió atraído por el amor de Cristo y  a los 11 anos decide consagrarle toda su vida, entra al seminario.

“El sacerdote debe tender a la santidad. En consecuencia, debe amar a Cristo con un amor especial y vivir únicamente para Él”.*

Sacerdote fiel a Cristo y a su Iglesia, profesor y director espiritual del Gran Seminario de Milán, director de la Biblioteca ambrosiana,  Mons. Biraghi encontraba la fuerza para su apostolado, en su amor a Jesucristo.

“Jesús con nosotros, Jesús delante de nosotros, Jesús fin de todas nuestras acciones”

Hombre culto y estudioso. Se interesó en la vida de los santos: publicó la vida de Santa Marcelina y la traducción de las confesiones de San Agustin, comentarios a algunos textos de san Ambrosio, algunos trazos históricos de San Dionisio. Se destacó por sus estudios arqueológicos lo cual lo llevó a encontrar los cuerpos de los santos mártires Gervasio y San Protasio.

En 1855 fue nombrado doctor de la Biblioteca Ambrosiana. En l862 fue nombrado por el Papa Pio IX Prelado doméstico de su Santidad.

Su profunda vida de oración, su apertura de espíritu y su gran experiencia con los jóvenes le hizo reconocer la importancia del problema de la educación cristiana de la mujer en la sociedad.

“Sentía una gran pena ante el daño tan grande por el que pasaba la educación, entonces, con la ayuda de Dios, pensé fundar un instituto religioso que conjugara la cultura sólida y cultivara el corazón”.

Primer Colegio en Cernusco

En 1838, con la colaboración de Marina Videmari, funda una congregación de religiosas educadoras: “Las Hermanas de Santa Marcelina”. Hoy Instituto Internacional.

“El fin de este Instituto no es solamente su propia santificación sino también la del prójimo y sobre todo la educación de la juventud”.

La espiritualidad de Mons. Biraghi, toda centrada en Cristo, vive aún en el corazón de sus hijas marcelinas.

“Les recomiendo sobre todo el estudio continuo de la vida de Jesús. Contémplenlo seguido. Mediten su vida, oren, hagan obras santas… en esto consiste su vida, la vida de una religiosa”.

 En una recta fidelidad al carisma de su fundador, las marcelinas, por su apostolado, siguen transmitiendo los valores heredados por Mons. Biraghi.

  1.   “Demuestren a sus alumnos que los quieren, que quieren su verdadero bien.”
  2. “Hagan conocer y amar a Jesucristo”. 
  3. “Las hermanas no deben olvidar que deben ser verdaderas hermanas de corazón y de acción.”
  4. “Servir a Dios de todo corazón.”
  5. “El mundo exige las ciencias, ustedes sírvanse de las ciencias para hacer el bien.”
  6. “Un día esos jóvenes las bendecirán por todo el bien que ustedes les hicieron”.

La vida de Mons. Biraghi testimonia su gran amor por Cristo, por la Iglesia, por la juventud. Él llevaba en su corazón el gran deseo de formar jóvenes que llegaran a ser madres verdaderamente cristianas para que pudieran formar y santificar a sus familias y las generaciones futuras.

“Dichosos somos nosotros de tener un magnífico medio de hacer felices a un gran número de jóvenes y de mejorar la sociedad.”

En el surco marcado por tantas hermanas marcelinas, sigue creciendo la semilla del Evangelio, buscando nuevos caminos para responder a las llamadas y necesidades de los tiempos que cambian.

“El Señor no quiere que descansemos sobre lo que se ha hecho hasta ahora, sino que vayamos más lejos”.

Nuevos retos se vislumbran en el horizonte, retos que el Señor nos invita a superar con fe, esperanza, amor y el celo apostólico de Mons. Biraghi.

Para saber más: Historia de el Padre Luis Biraghi

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